La economía global en 2025 ha sido, ante todo, un ejercicio de resistencia. Tras años de shocks encadenados —pandemia, inflación, guerra y endurecimiento monetario— el mundo ha entrado en una fase de crecimiento débil, desigual y cargado de tensiones estructurales.
Crecer poco ya no es una anécdota
El crecimiento económico global se ha mantenido en niveles moderados, insuficientes para corregir desequilibrios profundos como el endeudamiento, la pérdida de poder adquisitivo o la caída de la productividad. Las economías avanzadas han avanzado a paso lento, lastradas por tipos de interés aún elevados y un consumo contenido. Los países emergentes han sostenido parte del crecimiento, pero con vulnerabilidades claras.
Inflación bajo control, pero a un alto coste
La moderación de la inflación ha sido celebrada como una victoria de los bancos centrales, pero el precio ha sido elevado. El crédito caro ha enfriado la inversión y ha retrasado decisiones clave en sectores estratégicos. La política monetaria ha empezado a relajarse, sí, pero con un miedo evidente a cometer errores del pasado.
Trump y el regreso del proteccionismo
Uno de los factores más disruptivos de 2025 ha sido el resurgir del proteccionismo comercial, simbolizado por la reactivación y ampliación de aranceles promovidos por Donald Trump. Bajo el argumento de proteger la industria nacional.
Tecnología que avanza más rápido que la economía
La inteligencia artificial ha sido el gran motor de optimismo del año. La inversión en IA y automatización ha crecido de forma acelerada, prometiendo mejoras de productividad a medio plazo. Sin embargo, en 2025 ese impacto aún ha sido más potencial que real.
Un mercado laboral resistente, pero tensionado
El empleo ha aguantado mejor de lo previsto, especialmente en el sector servicios. No obstante, esta resiliencia es engañosa: los salarios han crecido poco, la precariedad persiste y el acceso a vivienda se ha convertido en un problema económico de primer orden.

 

Mercados financieros
2025 ha sido un año en el que las bolsas mundiales burlaron previsiones de debilidad y mostraron fortaleza siguiendo el desempeño positivo de las compañías.
Todo ello a pesar de episodios de corrección ligados a la política comercial y a nerviosismo en sectores específicos. La combinación de crecimiento de beneficios, rotación de inversores y una menor volatilidad estructural permitió que las acciones culminaran el año con rentabilidades globales positivas y, en muchos casos, sobresalientes.
IBEX 35                             + 49,3%
CAC 40                              +11,8%
DAX 30                              +22,3%
EUROSTOXX                 + 18,3%
NASDAQ                          +20,4%
S&P 500                            +16,4%
NIKKEI                               +26,2%
HANG SENG                 +27,7%
 
ALTHABIA CAPITAL
Ya entrados en la gestión patrimonial y como puntos a destacar, los comportamientos positivos de nuestras carteras:
Por la parte de las carteras Bankinter
Bankinter premium conservador                    + 4,14%
Bankinter premium moderado                         + 6,23%
Bankinter premium agresivo                              +12,42%
En cuanto a nuestra Sicav española, el crecimiento fue del 13,49% recogiendo gran parte de la rentabilidad ofrecida por su sesgo tecnológico y la fuerte exposición a la renta variable. Destacamos también el buen comportamiento de nuestra Sicav Luxemburguesa que con un 50% de exposición a renta variable, la rentabilidad fue del 9,10%.
En cuanto a la parte de inversiones en activos alternativos, tuvimos un gran año con varios proyectos iniciados:
  • Proyecto Vikalvaro, con el inicio de un proyecto de flexliving en la zona de Vikalvaro en Madrid con nuestros socios de Overlord
  • Proyecto Feria, adquisición de edificio en Sevilla y transformación del mismo en inmueble hotelero con nuestros socios de Simplifica.
  • Proyecto Caparica, continuación y consolidación de la promoción de residencia de estudiantes en Lisboa con nuestros socios de Gavari.
Y como guinda del pastel, ALPHABET CAPITAL evoluciona para convertirse en ALTHABIA CAPITAL, mantenemos la identidad corporativa y el logo, pero realizamos un pequeño cambio en el nombre que refleja mejor lo que somos y hacia dónde queremos llegar. Reafirmando nuestra misión de acompañar a nuestros clientes en el camino hacia sus metas, con la misma dedicación, experiencia y visión que siempre nos ha caracterizado.
 
Con todo esto, comenzamos el 2026 optimistas pero atentos y pendientes para poder transformar las posibles adversidades que se crucen en oportunidades como siempre hemos hecho.